Delante de tí.
Te avisé al empezar la batalla pero tú, iluso, te marchaste con el bando contrario.
Ahora tan sólo me devuelves vergüenza y miedo.
¡Mírame a los ojos!
Por una vez demuestrame que eres capaz de hacer lo que no se espera de tí.
Actúa.
Levanta la cabeza y actúa.
Enfréntate a mí en el día del juicio.
Es la última oportunidad para inclinar la balanza a tu favor y te quedas callado.
Sumiso.
Dócil como el cordero que una vez fue tu mensaje.
¿No te atreves a decir lo que piensas?
Si no tienes palabras no tiene sentido continuar con esto.
Soy superior y nunca has sido capaz de reconocerlo.
Soy más que tú.
No eres nada ante mí.
Has intentado por todos los medios difundir un mensaje baldío que, como agua, sólo moldeó la roca pero nunca llegó a penetrarla.
Soy tu némesis.
Soy tu verdugo.
Es tu fin.
Ahora camina y encuentra un lugar adecuado para tu ego.
Tienes toda la eternidad por delante.
Y recuerda; ya no eres Dios aquí abajo.
Eres minúsculo en esta tierra infinita.
Bienvenido al infierno.
Yo, Satán, me convertiré en tu única y mejor compañía.









