La serpiente me quedó más gorda de lo previsto. Claramente. Lo reconozco. No quiero echarle toda la culpa a las prisas pero bueno, algo tuvieron que ver. Que si el cielo, que si la tierra, que si el océano… Cuando se hace por primera vez un trabajo pasan estas cosas. Yo también tengo derecho a ser un novato, a equivocarme. Todavía lo hago y parece que no os molesta mucho (siempre que os pille lejos claro).
Además, la puse en un manzano. Escondidita. Ya que me salió obesa así hasta le cuidaba un poco la dieta. Pero tuvo que llegar el tonto de Adán y preguntarle la maldita receta.
No les digo por donde saqué a la abuelita porque seguro que no reeditarán el cuento. Tampoco les revelaré el secreto de aquellos enanitos siniestros ni los verdaderos pensamientos alegres necesarios para poder volar. Mejor me sentaré en este aparato, que ya tengo una edad, y esperaré, pacientemente. Por eso dejé bien llenas de pistas todas mis películas, porque siempre me ha divertido imaginar a la gente del futuro buscando secretos entre tanto dibujo y moraleja barata.
Mira, parece que ya aprietan el botón.
Enseguida comienzo a sentir sueño. Percibo también un poco de frío.
Dentro de unos años, cuando despierte, quizá estas benditas máquinas dejen de ser, aparentemente, como una simple nevera.
"Un blog de microrelatos y poesía. Alberto García Salido es su autor. Especialista en relatos de cien caracteres, sólo cien. Y las fotos son muy buenas..."
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