A veces pienso que mi perro no es un perro. Que me observa desde su rincón cuando llego a casa porque sabe que algo ocurre. Yo le tranquilizo, le describo con cuidado todo lo que he hecho. Él parece respirar más despacio cuando termino. Incluso puede que me sonría haciendo un esfuerzo por enseñar los colmillos. Después le observo tumbado en el suelo, con un bamboleo tranquilizador entre costillas. Esperando a que me cuente qué opina. Me doy cuenta de que no es más que un animal. Y comienzo a ladrar para que él levante las orejas y separe los labios. A punto de soltar el inicio de una sílaba.
"El tipo que escucha" en "Radio Taraská" (RNE3)
Hace 15 años
0 Respuestas:
Publicar un comentario