sábado, diciembre 24, 2005

"Macuto de penas, lágrimas, injusticias y sinsentidos"

Anciano, sentado en un banco de madera, a su lado un macuto enorme. El hombre nos resulta familiar a pesar de tener la certeza de no haberle visto nunca.

Levanta la mirada y sonríe.
Comienza a hablar.

- Deténganse a pensar lo poco que me ha costado llenar esto...- dice señalando la bolsa que está junto a él en el banco.

Se pasa una mano sobre la frente al mismo tiempo que la cámara se aleja de él hasta hacerle desaparecer con un fundido en negro.

Tras unos segundos aparece en la pantalla de nuevo el banco, esta vez sobre él sólo permanece el macuto enorme que vimos en un primer momento.

La cámara se acerca lentamente hasta quedar delante de la bolsa.
Una mano aparece y toma el macuto por una de las muchas asas que tiene.

La mano de un niño.

Tan pronto cómo el crío levanta la bolsa ésta se queda vacía.
La cámara se aleja y el niño se gira para mirarnos fijamente.

Sonríe.

- La Navidad sólo existe cuando esta bolsa se queda vacía.

Fundido en blanco.

"Felices Fiestas"

lunes, diciembre 05, 2005

Hache

Siendo el inmigrante como la dichosa letra,
siendo su pasar un juego que se repite,
siendo su sombra más oscura que la tuya y que la mía.
Siendo el inmigrante como la curiosa grafía,
tal y cómo si en el mundo todos fueran "hache".
Porque aunque están ahí,
ya en sus palabras se perdió el sonido.

(Tanto tiempo entre unas letras y otras... la sequía es el espacio que dejan dos trompetas para no golpearse mientras tocan.

Yo me conformo con lo que queda entre ellas, por si acaso...)

miércoles, noviembre 16, 2005

Tormenta

Decir que no queda sitio,
con todo revuelto,
tu cara en mis manos...
tu pecho en mi pecho.
Decir que estoy solo,
que no tengo miedo.
Pensar que no hay lucha
sino hay pensamiento.
Apago los ojos
enciendo las luces.
Tormenta en mi cara,
de olvido me muero.

(Días duros estos en los que escribir poesía, o algo que se le parezca, es una necesidad por falta de tiempo. Prometo que volveré, más fuerte, más alto... pero, imposible, no más guapo).

miércoles, octubre 26, 2005

¿Para qué sirve la lluvia?, ¿para qué sirve un paraguas?

"¿Para qué sirve la lluvia?, ¿para qué sirve un paraguas?
Tengo las manos frías y el cuerpo roto de ir de un lado a otro, siguiendo una música que no está sonando para mí. Tampoco quiero decir que todo esto sea injusto, en mis bolsillos hay poco dinero y no me puedo quejar de lo que me mande hacer el que se encarga de llenarlos.
El cielo es gris, como gris es el color de sus ojos, los puedo ver muy pocas veces porque rapidamente los esconde tras sus párpados si se da cuenta de que los estoy viendo, tal vez cree que pensar mientras mantienes a tu señora sana y salva de pequeñas gotas de agua no va incluido en el servicio. Las manos de Dios dejan caer su sudor ante nosotros para darnos de beber, no vale para nada taparse, y aquí estamos nosotros cuatro bailando una canción rota en la que no caben más miradas estúpidas ni más pasos que no llevan a ningún sitio.
-Tal vez me ama... ¿no crees Henry?
- Tal vez señor...
- ¿Cogiste el paraguas?
Paraguas... en las tardes de lluvia las jóvenes adineradas sienten que el suelo se convierte en un jardín para pasos de baile. Especialmente la joven adinerada que tal vez ama a mi señor... pensé decirle que el amor no es tan simple como para reducirlo a una tarde de danza bajo las nubes grises. Esa joven no desea bailar más allá de donde le dejen sus pies y un caballero de espaldas cubiertas es un más que resuelto sostén para su joven y estilizada figura.
- Procura no ir muy deprisa, le gusta llegar tarde... - me indica mirando al espejo retrovisor.
El coche es una chatarra con clase que se mueve despidiendo humo de color negro, no habría podido ir más rápido aún con el resto del servicio empujando detrás.
Siempre soy yo el que se encarga del baile, no hay otra posibilidad.
-¿A quién de vosotros le gusta bailar? - preguntó el señor tras reunirnos en la cocina.
- A mí no me desagrada del todo... - respondí raudo intentando evitar que cuaquier otro se adelantara.
- Perfecto, a partir de mañana recibiras clases de danza clásica, voy a necesitar un compañero de aventuras.
Ciertamente no fuí yo el único sorprendido con la respuesta, durante un par de días no pude evitar oír más de un cuchicheo a costa de mi irremediable gusto por el arte "del paso sincopado"... El señor pensó que para bailar solo siempre hay tiempo así que me puso a su lado y me entregó un paraguas.
- Debes aprender cómo bailo yo... y estar listo en la puerta con el coche en cuanto empiece a llover.
Y ahí estoy siempre, junto a la puerta con el coche en marcha en cuanto caen las primeras gotas de lluvia. No puedo perder tiempo, no hay tiempo que perder pues ella no espera ni un poco para empezar a bailar con otro compañero.
Ciertamente todo resultó extraño al principio pues era una pareja de cuatro personas la que allí bailaba, cuatro personas, una canción y un par de paraguas. Ella siempre con un vestido rojo y el de perfecta etiqueta aprovechaban cada nota para intercambiar cuatro cuchicheos y disimular estúpidas sonrisas.
Yo empleaba el tiempo en no perder el compás de mi señor hasta que decidí comenzar yo también mi propio baile.
Mirando al frente me crucé un día con sus ojos, concluí que ella también debió contestar rauda a la pregunta de su señora... no tengo duda de que para ella danzar, aún así, es cómo un regalo que una y otra vez parece una sorpresa.
Al final siempre deja de llover y los señores deben despedirse dando fin a su paseo al son de una música que aún no sé de donde viene.
Él se inclina y besa su mano mientras ella desciende doblando un poco la rodilla para mostrar su respetos. No se dicen adiós y se separan el uno del otro para volver a verse cuando el tiempo decida.
Cuando la primera gota toque el suelo yo volveré a estar con el paraguas en la mano y el coche en marcha frente a la puerta.
- Estoy casi seguro de que se ha enamorado de mí Henry.
- No lo dudo señor... - respondo con cierta ironía.
Al mirar por el espejo veo como la joven se marcha caminando para desaparecer tras una pequeña nube humo. Es en ese instante cuando ella siempre aprovecha para cerrar el paraguas y lanzar una sonrisa al aire. Cómo si supiera que de esa sonrisa lleno los días de pensamientos alegres, cómo si realmente fuera capaz de comprender que para mí la vida se llena de risas que no valen para nada si no ocurren a través de un espejo pequeño en un día de lluvia.
Así que ahora soy yo el que decide reír mientras devuelvo mis ojos a la carretera.
No sé para que sirve la lluvia, yo estaré allí sujetando un paraguas.
No sé para que sirve un paraguas si a mi siempre me empapa su pequeña sonrisa".

domingo, octubre 16, 2005

Entrenamiento

"No debo pensar demasiado rápido, no hay tiempo, los años cultivan en mí la necesidad de dar siempre un paso tras otro. Sin pensar en el cómo sería...
Al principio "todo debió ser" de otra manera, tantas lágrimas sobre las mismas caras me convirtieron en un mártir en un mar de martirizados. Tal vez fué tanto líquido elemento lo que me convenció para dar portazo a todo lo que me obligaba a bajar la cabeza y mirar siempre hacia atras como si allí me hubiera dejado algo, como si hubiera olvidado el sueño que de niño a todos nos asalta una o dos veces entre bocado de galletas de chocolate.
El rencor es una palabra pequeña que no deja nunca seguir despacio hacia delante, no miento a nadie si digo que es algo que de alguna manera se encuentra en el corazón que nació de todo aquello dentro de mi pecho. Yo antes no era así, las circunstancias me han transformado a mí y a todos los que son "yo" conmigo... rencor siempre es probar dos veces la misma comida para que la segunda vez sea peor que la primera.
Pensé que todo esto no era más que una pequeña suma, que la vida no son sólo golpes en la frente, que a veces uno de esos golpes si te lo dan detrás te impulsa un poco más hacia delante. Es mucho más fácil vivir aprendiendo...
Ahí está el secreto, por eso decidí dejar a un lado lo que me ata a una pequeña silla con dos ruedas enormes.
Me aburrí de estar sentado y pensar que los años son pequeñas hojas que deben caer en otoño.
Por eso me levanto cada día y me lanzo al agua de cabeza, porque ya que no puedo andar con mis pies he decidido andar con las manos..."

PD: "Olé sus huev..."

domingo, octubre 09, 2005

Caballos en el infierno

No hay caballos en el infierno, allí se queman sus pezuñas de uñas rotas por el pisar de piedras que siempre vemos detrás, en el camino que hace el viejo carro del abuelo.
Tardó seis meses en construirlo, la madera no abunda en un sitio como este y los árboles son tan pocos que cortar uno implica investigación por parte de un sheriff que siempre está aburrido, pensando en disparar una pistola que tiene las balas perdidas en unos bolsillos enormes, emborrachadas en el tufo que deja el whisky del malo.
Ser caballo no es tan malo como parece, te paseas sobre cuatro patas, es mucho más dificil caerte. Si algo tiene que tocar el suelo que sea el que está encima mostrando los dientes amarillos de tanto dejar la boca abierta...
Yo me conformo con poco, no siempre lo que está más lejos es mejor, prefiero no arriesgarme a perderme en un mundo que no conozco, un mundo que no me conoce.
Así que en el infierno no hay caballos, que allí quema el suelo y no tiene utilidad alguna el cabalgar para llegar a otro sitio... de eso se encargan allí los que entre caballos y buenas personas no piensan nunca de qué esta lleno el infierno...

Porque está claro que el infierno se nutre de feos caballos con dos patas...
que sólo saben mostrar sus sonrisas rotas.

lunes, septiembre 26, 2005

Ráfagas

¿Cómo se dice que no?
Para qué es la pregunta...
¿Dónde esconder las manos?,
¿quién tira la piedra?
La historia del niño que nunca termina,
con voz de lucha en campos de flores.
Rios de vida...
donde todo está ya seco por el uso del que todo lo aprovecha.
Para qué preguntar por un tiempo pasado,
para qué esconder las manos cuando la piedra ya queda lejos,
descansando sobre un torrente de agua que antes fué río.
¿Quién dice ahora "yo no he sido"?
¿Dónde dejamos aquella maldita palabra?
Cómo una vez alguien creo un no...
donde ahora sólo les queda el olvido.

jueves, septiembre 22, 2005

Del Humor...

"Ya no recuerdo cuendo fué, pero pasar paso seguro porque sino hoy yo no estaría aquí sentado, mirando tranquilamente por la ventana cómo camina la gente. De un lado a otro los coches se pitan y acometen pequeñas embestidas para evitar el próximo semáforo en rojo, aquel de la esquina con la calle larga y ancha que el alcalde está destripando para ver si encuentra la solución para el mayor de los atascos...
Ya digo que no recuerdo dónde perdí una cosa tan importante, no tener sitio para guardarla no era problema porque de algo así se presume, de sitio quiero decir, porque hoy en día el espacio ya no lo tienen ni los astronautas cada 3 meses...
Con chistes malos, así es como aguanto ahora, uno se pone el listón dónde le dicen y de ahí bajar es complicado. Las canas ya no se peinan con "estilo" y esta barba de tres días no me deja mucho más cerca del anciano interesante en el que mi mujer me quiso convertir con cada uno de sus comentarios con el paso de los años. Cómo si pensara que aquí estaba la vejez para hacerle caso con sus recomendaciones, con la lista de espera que tiene la tía en unos sitios... en "unos sitios" porque en otros, de aquí para abajo, la cosa es más compleja y el primer pelo del bigote no implica adolescencia sino sabiduría infinita.
Me alegro de no haber perdido otras cosas, sino todo esto sería más difícil aún. No imagino olvidar algunas pequeñas viñetas, a veces sólo una...

... que me permiten pensar que aún no estoy lejos de casa, pues aún hay cosas que al menos me dejan reír".

Maestro Forges.

PD: Siento la carencia de inspiración pero mis circunstancias me redimen... "sequía neuronal" pues..

jueves, septiembre 01, 2005

Está en mis ojos

"Allí donde más frío haga, en el lugar en el que el Sol te caliente menos, con la menor de las ganas. Entre cuatro mil paredes de color azul, con mil saludos de mano a la cabeza y golpe en el pecho.
Pecho vacío en el que todo late de "fuera a dentro", las cosas ya no son lo que eran... Las manos negras de dar brillo al suelo que siempre se pisa, que nunca se ensucia, como dicen los buenos anuncios y mienten las malas mentiras.
No pude hacer más en estas cuatro mil paredes, con mis gritos y mis gestos mover el mundo no es suficiente, al parecer todos quieren sonreír ya que todo pasará a formar parte de una inmensa colección de recuerdos...
Los periodistas no paran de hacer preguntas, quieren saber dónde me deje el miedo...


... los muy listos no saben que está en mis ojos."
(Esa es la mirada de un comandante de 27 años)

domingo, agosto 07, 2005

Mi ejército.

Madre, hoy no como en casa, no sé si entenderas hacia donde quiero ir con mis pasos, es triste afirmar que no me preocupa. No busques comprensión a lo que haga o diga, no intentes justificar aquello que de mi manera de actuar se puede derivar en forma de conclusiones. Decidí hace ya tiempo apagar las luces de mi habitación, ahora sólo la oscura sombra de la Luna bajo el cielo negro iluminará mis pasos. Prefiero comenzar a establecer un espacio entre lo que soy y lo que fuí, atrás quedan ya las sonrisas que compramos en cada una de las tiendas del pueblo.
Padre, quizá tú me entiendas mejor, dispuse mis motivos en cada uno de las cosas que fuí viviendo entre las cuatro paredes de casa. Alimento para un espiritu que surge de la mano de un antiguo silbato de pitidos cortos, rotos y secos. Mezclar siempre es cosa del tiempo, diluir, cosecha de todos los años que durante una mísera vida e ido transformando en una canción rota.
Ahora yo soy la que manda aquí. Dispongo mi ejercito en perfecta formación, sin espacio entre uno y otro, que no quede lugar en el que esconder al enemigo entre nuestras líneas.
Padre, Madre, en sargento de mil batallas prefiero convertirme.

Aún sabiendo que mis armas no son más que sangre negra, botellas de plástico y una triste gorra roja...

(El cuartel general en España)

lunes, julio 25, 2005

Cierto turista espacial

Ya hay que tener mala suerte, con el dinero que uno emplea en terapias para que le quiten los miedos y resulta que cuanto más lejos estas de ellos es cuando el riesgo de tener que enfrentarlos aumenta. Tanto tiempo preparando todo esto y resulta que no hace falta ir muy rápido ni volar alto, sólo con esconderte en un rincón y esperar tranquilo puede que así llegues donde nunca alguien de tu especie lo había echo antes.
Soy plenamente consciente de que no soy un emprendedor al acometer un viaje como este, que ya muchos otros lo han hecho gracias a sus conocimientos y capacidades, tampoco soy el primero que usa el dinero como billete para conocer cómo se ven las cosas desde arriba, desde muy arriba... pero si que soy pionero en hacerlo por un motivo más allá de lo que se puede razonar o de lo que se obtiene por dinero.
Al parecer nadie cree que plantee mi viaje como una vía de escape al silencio que empezó a rodearme, mis cheques eran sonrisas en boca de otro y mis acciones sólo parecian servir para demostrar a mis colegas que la soledad es el dinero que no se invierte en evitarla. Cansado de conciertos enormes y violines gigantes sólo pensaba en huir de aquellos inmensos viajes que sólo me movian en horizontal, descubrí que ir en paralelo con respecto a la tierra no merece la pena, así te mantienes siempre igual de lejos, o igual de cerca. Están en todas partes...
Así que abrí los bolsillos y dejé caer el dinero en montones enormes, ojos como platos veian aquello como maná de última generación. Monedas de plástico, papeles con valor infinito, convierten a un hombre tan miedoso como yo en la máquina perfecta que toda empresa de ingenieria envidia. Tan sólo un pero, mi temor por los roedores, "allí en el espacio no suele haber muchos" comento uno de los encargados de llevarme a mi destino.
No es frustración lo que me lleva a escribir estas palabras, yo no cerré las puertas ni me aseguré de hacerlas estancas. La mayor empresa del mundo se debe responsabilizar de tener la mayor seguridad posible, eso nadie lo duda.
Lo que si me incita a contarles esto es la petición que les hago de que me devuelvan todo el dinero que empleé para conseguir este, mi sueño.
Vean esta fotografía por favor.


Y ahora adivinen a qué se deben esas caras, ciertamente comprobaran que mi rostro no indica en esta imagen alegría o gozo alguno. En casos como este prefiero encoger bien las extremidades y fruncir el ceño.

A mi compañero al parecer le generan ganas de gritar, creo casi con toda certeza que él también es de los que piensa que aquí, en el espacio, no suele haber muchos roedores...

El turista espacial estadounidense Gregory Olsen (izq), acompañado por el tripulante ruso de apoyo Sergey Kostenko, se prepara para participar en un viaje espacial en un modelo de cápsula espacial Soyuz-TMA en el centro de entrenamiento para astronautas de Gagarin, cerca de Moscú. Olsen, un millonario estadounidense, se convertirá en el año 2006 en el tercer turista espacial. (Foto: EFE)

lunes, julio 18, 2005

Dos, y cuarto.

El humo del lugar apaga las luces, aquí el que no fuma "huele"... parece ser que permanecer sentado es un vicio barato en un local de pocas salidas y muchas entradas. Trabajar aquí no es tan malo como parece, al menos no tienes que limpiarte las rodillas antes de entrar para no manchar el suelo cuando te dispones a recoger las propinas... No sé cuantas veces habre visto una moneda más de lo que se debía, es como si todos los clientes fueran magos y en su cartera de piel recién cortada escondieran las infinitas combinaciones de "calderilla" que le permiten a uno pagar siempre con el importe exacto. No fuera a parecer que no se ahorra allí dónde el dinero se pierde entre los porcentajes de lo que vale una casa o la minuta que se desprende del último peinado de tu jodido perro de marca.
Yo trabajo feliz aquí, aunque no lo parezca, en invierno no hace apenas frío y en verano se echa de menos el invierno. La gente con dinero es tranquila, sólo mira, bebe y habla. Sus conversaciones discurren entre los whiskys con mucho hielo y los vasos de pipermint que no tienen alcohol pero te hacen parecer un poco más contento. Ni tan siquiera existen penas, sólo veo glorias que muestran ojos tristes cuando no funciona su aparato electrónico de nueva adquisición o han perdido la última partida de cartas. La indiferencia se convierte en don entre estas cuatro paredes.
Recuerdo especialmente el primer día de trabajo, aquí se cuida hasta el mínimo detalle, el cliente siempre lleva razón, lo único que tú puedes llevarles son los platos y las bebidas. "No les mires a los ojos, y si lo haces procura tener debajo una gran sonrisa y acompañarlo todo con un movimiento de cabeza de arriba a abajo que forme un bonito conjunto tipo "lo que usted diga"".
La televisión es enorme por supuesto, con altavoces tan grandes que mirar por encima de ellos ya es ponerse de puntillas. Se utiliza como distracción durante el todo el día, se suele poner con "la voz" muy bajita porque lo que deben oir es el preciado hilo musical. Este debe emitir un soniquete siempre melodioso, con toques orquestales porque los oidos finos se alimentan de musica aún más fina, mucha flauta y poco trombón conforman siempre el menú de sus timpanos hambrientos. Es la televisión lo que más les llama la atención claro está, en sus caras se dibuja una boba sonrisa mientras apuestan por ver quién ha estado en más sitios de todos los que salen en pantalla. Un juego al parecer divertido, más de uno sólo viaja para asegurarse la victoria en los próximos empellones...

... todo esto hasta las dos y cuarto, en ese momento debemos acudir raudos a apagar el susodicho aparato, al tiempo indicamos que el comedor se encuentra abierto. Es la hora de alimentar otra porción de su apoltronado cuerpo.

No vaya a ser que nuestros clientes vayan a ver el boletín de noticias...

... y por un momento se den cuenta de qué leches está pasando ahí fuera.

No elegí trabajar en un lugar así pero espero que entiendan que no hay mayor daño que mirar el reloj y ver que siempre son las dos, y cuarto.

viernes, julio 08, 2005

Margarita, en sentido contrario

"No mires atrás, que allí parece todo mucho más bonito, no vuelvas al lugar en el que sólo quedaron sonrisas que lo que uno recoge allí no es igual a lo que obtuvo antes...
...no des la mano a antiguos desconocidos, abrázalos bien fuerte, compartiendo el aire que quede entre vosotros, lo tuyo es suyo, "viceversa" tu mundo y comparte lo que tienes con el que tuvo contigo.

No queda lejos, no hay tiempo pasado, no olvides ni borres recuerdos... abre los ojos y camina al frente, que no queda tanto como para que lo que hoy te da tanto miedo se convierta tan solo en un sueño."

lunes, junio 27, 2005

Miguel, golpes en la cabeza

- Mírale, ni siquiera se mueve...
- Parece un bendito.
- Sí, ¡de los que luego crecen y vienen aquí a llenar el suelo de porquería!
Aunque no lo parezca, aunque diga esas cosas, es un buen hombre. Desde que estoy aquí trabajando le he descubierto una y otra vez ocultando sus buenas intenciones, la cara de tristeza que pone cada una de las veces que se abre la puerta de la cantina y entra un pobre loco de sed y borracho de alcohol. Por mucho que diga a mí no me engaña, es un crío, nada más.
- ¿Desde cuando lleva aquí? - le pregunto.
- No lo sé. - le da un pequeño puntapie en el trasero - Lo dejaron ahí durmiendo y a mi no me dió por mirar el reloj.
A su lado hay un pequeño montón de papeles atados con un cordel, colgando un lapicero que deja al aire sus últimos milímetros de carboncillo.
- Me lo llevo dentro.
- ¡Ni se te ocurra! - escupe y exclama al mismo tiempo.
Le levanto despacio y me lo llevo en brazos mientras descubro en la cara del tabernero la expresión de un buen hombre que no quiere parecerlo. Con la mano me indica la puerta del almacen, allí, sobre un saco de harina podré dejarle descansar con mayor comodidad. El niño no se mueve, cómo si estuviera acostumbrado a que le llevaron de un lado a otro mientras duerme, ¿quién será este crío?
Al menos tuvo suerte, en este puerto hay tantas cantinas como ganas de hacer daño al prójimo. Sino hubiera llegado a este lugar quién sabe lo que habría sido de él.
... hace frío en la calle, la lluvia empapa una pequeña cesta de mimbre que alguien ha dejado sobre el suelo. Lentamente se aproxima una sombra bajo una gran capa negra, se detiene junto a la cesta de mimbre y la golpea despacio con la punta del pie. De su interior surge un llanto, el hombre se inclina y coge lo que allí encuentra. Rápido desaparece entre las sombras, la llluvia sigue cayendo mientras el llanto de una niña perdida se convierte en una inocente sonrisa...

- ¿Dónde vas? - me pregunta al ver como abro la puerta para salir.

- A buscar al cura, que tenemos un niño aquí y hay que hacer algo con él...

Cierro la puerta y me dirijo hacia el burdel más cercano. Al parecer los curas ya no sólo predican con la palabra.


ATRAPAPALABRAS
"Un blog de microrelatos y poesía. Alberto García Salido es su autor. Especialista en relatos de cien caracteres, sólo cien. Y las fotos son muy buenas..."

DIARIO DE DÍAS RAROS
"Gracias a Alberto García Salido, "No pasa nada de nuevo...", Por mostrarme su magnífica obra..."

ASAMBLEA DE PALABRAS
"... es el blog que edita, desde algún lugar de España, Alberto García Salido. Sus textos tienden a la brevedad, ya sean poéticos o narrativos..."

-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Derechos de autor Todos los derechos relacionados con los textos aquí expuestos son propiedad de su autor Alberto García Salido. En consecuencia, queda absolutamente prohibida la copia, edición, reproducción total o parcial, modificación, publicación, adaptación o traducción de los mismos sin la expresa autorización por escrito del autor.
-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Safe Creative #0906030101932 Page copy protected against web site content infringement by Copyscape





No pasa nada, de nuevo... by Citopensis on Grooveshark